Cómo evolucionó el comercio electrónico desde el intercambio de documentos de 1948 hasta el comercio digital moderno

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El comercio electrónico, a menudo llamado comercio electrónico, es simplemente un negocio realizado a través de Internet o redes electrónicas. Abarca todo, desde vender un producto a un cliente (empresa a consumidor) hasta una empresa que suministra a otra (empresa a empresa). Se podría pensar que esto empezó con Amazon, pero sus raíces se remontan al bloqueo de Berlín en 1948-1949.

¿Dónde empezó realmente el comercio electrónico?

La historia del origen es seca pero fascinante. Durante el puente aéreo de Berlín, los funcionarios necesitaban una forma estandarizada de intercambiar documentos electrónicamente. Esa necesidad básica dio origen a los primeros sistemas. Las industrias perfeccionaron estos sistemas durante las siguientes dos décadas. En 1975 se publicó la primera norma general.

Este estándar se conoce como intercambio electrónico de datos (EDI). El EDI funciona porque no es ambiguo. No depende de una máquina específica. Es lo suficientemente flexible como para manejar la mayoría de las transacciones electrónicas simples. Si está intentando automatizar un proceso B2B aburrido pero necesario, el EDI suele ser la columna vertebral.

¿Cómo se extiende el sistema más allá de las simples ventas?

El comercio electrónico no se trata sólo de una tienda en línea. Incluye el despliegue de redes privadas seguras, conocidas como intranets, para compartir información dentro de una empresa. También implica ampliar esas intranets a empresas asociadas. Estas redes ampliadas se denominan extranets.

¿Por qué esto importa? Porque las cadenas de suministro modernas son desordenadas. Un solo producto podría involucrar a docenas de empresas. Una extranet permite a una empresa compartir datos de inventario, cronogramas de envío o archivos de diseño con colaboradores sin exponer toda la red interna al público.

¿Qué es una empresa virtual?

Una empresa virtual es una red de empresas, cada una de las cuales realiza una parte específica del proceso necesario para fabricar un producto o prestar un servicio. Una empresa se encarga del diseño. Otro maneja materias primas. Un tercero se encarga de la logística. Trabajan juntos como si fueran una sola entidad, pero legal y operativamente permanecen separados.

Este modelo floreció porque permite a las empresas centrarse en sus competencias básicas. No es necesario ser propietario de la fábrica. No es necesario ser propietario de la flota de camiones. Sólo necesitas la red.

¿Es eficiente? Generalmente sí. Pero introduce complejidad en la coordinación. El valor del comercio electrónico radica en la capacidad de gestionar esa complejidad a través de datos estandarizados y redes seguras. La tecnología ha madurado, pero el desafío fundamental sigue siendo: mantener el flujo fluido de datos entre actores independientes.