Solía ser la columna vertebral de la logística estadounidense. REA Express manejaba los paquetes, el efectivo y las mercancías pesadas que mantenían al país en movimiento. Durante un breve período a mediados del siglo XX, operó los servicios expresos terrestres y aéreos más grandes del país. Tenía redes de recogida y entrega que abarcaban todo el continente. Pero ese dominio no duró. La historia de REA Express es una advertencia sobre la extralimitación del gobierno, el fracaso de la gestión y la brutal realidad de la competencia en el mercado.
La toma del poder en tiempos de guerra
La historia comienza en 1918, durante la Primera Guerra Mundial. El gobierno de Estados Unidos se hizo cargo de los ferrocarriles del país para agilizar la logística del esfuerzo bélico. Cuando lo hizo, también se apoderó de los negocios exprés nacionales de los principales transportistas.
Estos no eran jugadores pequeños. Eran gigantes:
- Adams & Company (fundada en 1842)
- American Express Company (fundada en 1850)
- Wells, Fargo & Company (fundada en 1852)
- Southern Express Company (fundada en 1861)
El gobierno fusionó estas empresas expropiadas en una sola corporación pública llamada American Railway Express Company. La lógica era simple. Consolidar todo bajo un mismo techo para servir al ejército.
Cuando terminó la guerra, los ferrocarriles fueron devueltos a sus propietarios originales. Las empresas de mensajería no lo eran. El gobierno mantuvo el monopolio. American Railway Express Company siguió siendo una entidad pública y poseía toda esa energía e infraestructura consolidadas.
El regreso a manos privadas
El monopolio no duró para siempre. El 7 de diciembre de 1928, 86 de los ferrocarriles del país decidieron que querían regresar. Crearon Railway Express Agency, Inc.
En 1929, esta nueva entidad privada compró la American Railway Express Company. El negocio urgente volvió finalmente a manos privadas. La Agencia Railway Express lo operó con bastante eficiencia durante cuatro décadas.
Luego, en 1960, los propios funcionarios de la empresa consiguieron una participación mayoritaria. Cambiaron el nombre a REA Express, Inc. La marca les resultaba familiar. La red era extensa. Pero los cimientos se estaban resquebrajando.
El descenso a la quiebra
El colapso de REA no fue repentino. Fue un sangrado lento causado por tres factores específicos.
Primero fue administración defectuosa. Los dirigentes que habían tomado el control en los años 60 lucharon por adaptarse. El mundo de la logística estaba cambiando. Los viejos modelos de manejo de efectivo y paquetes no estaban escalando.
En segundo lugar estaban las huelgas. La Hermandad de Empleados de Ferrocarriles y Líneas Aéreas se declaró en huelga. Estas interrupciones laborales paralizaron las operaciones. Cada día de inactividad suponía una pérdida de ingresos y erosionaba la confianza de los clientes.
En tercer lugar fue competencia. Surgieron dos nuevas fuerzas que la vieja guardia no podía tocar.
- El Servicio Postal de EE. UU.. Era omnipresente. Fue barato. Para parcelas pequeñas, a menudo era la única opción para zonas remotas.
- Servicio de Paquetería Unida (UPS). UPS estaba innovando. Estaba construyendo una red moderna del sector privado que era más rápida y flexible que la antigua infraestructura de REA.
REA enfrentó pérdidas financieras drásticas. No podía competir en precio con el Servicio Postal. No podía igualar la agilidad o el crecimiento de UPS.