Por qué fracasó el ferrocarril de Nueva York, New Haven y Hartford y qué nos enseña sobre los monopolios

11

La New York, New Haven and Hartford Railroad Company no desapareció simplemente. Fue absorbida por Penn Central Transportation Company en 1969, lo que marcó el final de una era para los viajes en tren por el sur de Nueva Inglaterra. Pero mirando hacia atrás, el colapso no fue un accidente. Fue un accidente automovilístico en cámara lenta de mala gestión, extralimitaciones tecnológicas y puntos ciegos regulatorios.

Si está estudiando fusiones ferroviarias en la década de 1960, este caso es esencial. Muestra lo que sucede cuando se intenta unir una red fragmentada sin una estrategia clara.

De la fragmentación al imperio

La historia empezó pequeña. Realmente pequeño. La primera línea comenzó en 1834 como Hartford and New Haven Railroad. Durante décadas, fue sólo uno de muchos.

En 1872, las cosas cambiaron. La New York and New Haven Railroad Company se fusionó con Hartford y New Haven para formar New York, New Haven y Hartford. Este no fue un crecimiento orgánico. Fue una consolidación de unos 125 pequeños ferrocarriles.

¿El resultado? Una red masiva.

Finalmente, la empresa controló 2.900 km (1.800 millas) de vía principal. Se extendía por el sur de Nueva Inglaterra y Nueva York. Pero el tamaño no es igual a la fuerza. Equivalía a la complejidad. Y la complejidad es cara.

La apuesta de la electrificación

Aquí es donde el Ferrocarril de Nueva York, New Haven y Hartford hizo su movimiento más audaz. Entre 1907 y 1914 electrificó sus vías entre Nueva York y New Haven.

¿Por qué esto importa?

Fue la primera vez que se electrificó una línea ferroviaria principal en los Estados Unidos. Sobre el papel, fue un triunfo de la ingeniería. En la práctica, fue una trampa financiera.

La electrificación requirió un enorme capital inicial. Transformadores. Cables. Subestaciones. La infraestructura era de vanguardia, pero los costos de mantenimiento eran abrumadores. La empresa pidió grandes préstamos para construirlo. Y los ingresos no siguieron el ritmo del servicio de la deuda.

“La primera electrificación de una línea ferroviaria principal en Estados Unidos fue una victoria técnica y una pérdida financiera.”

La toma de la autopista

Avance rápido hasta 1959.

Se abrió la autopista de peaje de Connecticut. Este no era sólo un camino nuevo. Era un competidor que entendió algo que los ferrocarriles habían olvidado: la conveniencia.

La autopista de peaje recortó considerablemente los ingresos del ferrocarril. Los viajeros eligieron los coches en lugar de los trenes. Los viajeros de negocios volaron. El mercado principal del ferrocarril se evaporó.

No pudieron adaptarse. No se dedicaron al transporte de mercancías. No invirtieron en velocidad. Acaban de sangrar dinero.

En 1961, el Ferrocarril de Nueva York, New Haven y Hartford entró en procedimiento de quiebra. El imperio se estaba desmoronando.

La fusión de Penn Central: un defecto fatal

En 1969, el ferrocarril no se declaró en liquidación. Se fusionó.

Unió fuerzas con Penn Central Transportation Company. Esto no fue un rescate. Fue una fusión de dos gigantes fracasados.

Penn Central se había formado justo el año anterior, en 1968, mediante la fusión de New York Central Railroad Company y Pennsylvania Railroad Company. Dos quebrados más