Ernesto “Che” Guevara dejó un legado que va mucho más allá de su papel como revolucionario comunista. Fue una figura clave en la Revolución Cubana de 1956 a 1959, operando como líder guerrillero que más tarde se convertiría en un potente símbolo de la acción política radical en toda América del Sur.
Después de que fue ejecutado por el ejército boliviano, la narrativa en torno a él cambió dramáticamente. Las generaciones de izquierda llegaron a verlo no sólo como un luchador, sino también como un héroe mártir. Su imagen evolucionó hasta convertirse en un ícono global que representa el radicalismo de izquierda y el sentimiento antiimperialista.