Las recientes revelaciones del Departamento de Justicia sobre el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein han sacado a la luz amplias interacciones entre Epstein y figuras prominentes de Silicon Valley, incluido el inversionista multimillonario Peter Thiel. Los archivos detallan numerosas reuniones, comidas programadas y comunicaciones entre los dos hombres entre 2014 y 2017, incluso después de la declaración de culpabilidad de Epstein en 2008.
Los datos publicados también contienen un peculiar intercambio de correos electrónicos de febrero de 2016, que detalla los requisitos dietéticos altamente restrictivos de Thiel. Un correo electrónico del exjefe de personal de Thiel describe una lista de 24 fuentes de proteínas y sushi aprobadas, 14 vegetales aprobados, pero ninguna fruta. La lista prohíbe explícitamente el ketchup, la mayonesa, la salsa de soja, los lácteos, el gluten, los cereales, los alimentos procesados, el azúcar, el tomate y el vinagre. Las sugerencias de comidas se limitan a claras de huevo o ensaladas con proteínas como el bistec.
Este nivel de control dietético plantea dudas sobre las prácticas de salud y la disciplina personal de Thiel. Si bien la motivación detrás de tales restricciones sigue sin estar clara, subraya un enfoque meticuloso hacia la autooptimización que es característico de algunas personas de alto rendimiento en Silicon Valley.
La correspondencia sugiere que Epstein conocía muy bien el régimen de Thiel, ya que se lo compartió directamente con él. En una grabación separada, Epstein incluso se burló del comportamiento de Thiel, describiéndolo como “extraño, como si estuviera drogado”. A pesar de esto, Epstein continuó buscando oportunidades para relacionarse con Thiel, lo que sugiere un interés profesional mutuo.
Los registros financieros revelan que Epstein invirtió 40 millones de dólares en Valar Ventures de Thiel en 2015 y 2016, consolidando aún más la relación. La comunicación continuó hasta principios de 2019, poco antes de la muerte de Epstein en prisión.
Los detalles publicados por el Departamento de Justicia exponen una red de influencia y asociación entre Epstein y las élites ricas, destacando cómo cultivó conexiones dentro de la industria tecnológica. La participación de Thiel, junto con sus inusuales restricciones dietéticas, añade otra capa de complejidad a la narrativa más amplia que rodea las actividades de Epstein.
Este caso subraya la importancia de la transparencia en las redes financieras y sociales que involucran a personas de alto perfil, especialmente cuando se trata de comportamientos legalmente cuestionables. Los detalles revelados en estos archivos sirven como recordatorio del potencial de abuso y explotación dentro de los círculos influyentes.





























