¿Tu juguete sexual te está espiando? Los crecientes riesgos de privacidad de los dispositivos conectados

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La conveniencia de los juguetes sexuales controlados por aplicaciones tiene un costo oculto: sus datos. A medida que el mercado mundial de juguetes sexuales avanza hacia una valoración de 80 mil millones de dólares para 2030, más dispositivos dependen de aplicaciones complementarias, lo que plantea serias dudas sobre la privacidad del usuario. Estas aplicaciones no sólo mejoran el placer: potencialmente recopilan datos profundamente personales y las implicaciones son de gran alcance.

El problema de la recopilación de datos

Los expertos en privacidad digital advierten que los juguetes sexuales conectados a aplicaciones pueden recopilar información extremadamente confidencial. Esto incluye patrones detallados de comportamiento sexual, frecuencia de uso, preferencias de intensidad, conexiones de socios, datos de ubicación precisos e incluso su dirección IP. Si usa un juguete con funciones de juego en pareja, la aplicación podría estar rastreando datos de ambos usuarios.

Las empresas suelen justificar esta recopilación de datos como necesaria para mejorar el producto; por ejemplo, analizando qué configuraciones prefieren los usuarios para optimizar diseños futuros. Sin embargo, la realidad es que estos datos también se pueden monetizar.

“Los corredores pueden vender estos datos a cualquiera que pague por ellos: gobiernos, investigadores, anunciantes… cualquiera que los quiera”. – Chris Hauk, Privacidad de píxeles

Los intermediarios de datos pueden combinar esta información con otras fuentes, creando perfiles publicitarios muy específicos o vendiéndolos a partes con intenciones menos benignas. Algunas empresas incluso admiten abiertamente que utilizan datos para adaptar sus esfuerzos de marketing específicamente a usted.

Lagunas jurídicas y diferencias regionales

La posibilidad de optar por no participar en las ventas de datos varía significativamente según la ubicación. La Ley de Privacidad del Consumidor de California, por ejemplo, exige que las empresas revelen datos sobre las ventas y permitan a los consumidores optar por no participar. Pero en muchas otras regiones esta protección no existe.

Lo que necesita saber sobre los permisos de las aplicaciones

Muchas aplicaciones solicitan permisos innecesarios al descargarlas, como acceso a Siri o a su micrófono. Si bien Apple tiene medidas de seguridad, algunas aplicaciones aún habilitan estos permisos de forma predeterminada a través de funciones como “Aprender de esta aplicación”. Incluso si desactiva los permisos más adelante, la empresa aún puede recopilar datos de comportamiento en función de cómo interactúa con la aplicación.

  • Vulnerabilidades de Wi-Fi: Los primeros juguetes conectados, como el Siime Eye de Svakom con su contraseña de Wi-Fi predeterminada “88888888”, demostraron con qué facilidad estos dispositivos podían piratearse y verse de forma remota.
  • Políticas de Privacidad: Léalas atentamente. Busque frases vagas como “podemos compartir sus datos con socios confiables”. En su lugar, dé prioridad a las políticas que mencionen explícitamente “no compartir con terceros”, “cifrado de extremo a extremo” o “anonimización de datos”.

Cómo proteger su privacidad

  1. Investigue antes de comprar: Trate las reseñas de aplicaciones como reseñas de productos. Consulte las tiendas de aplicaciones, YouTube y los foros de Reddit para obtener evaluaciones honestas de las prácticas de uso de datos.
  2. Desactivar permisos innecesarios: Revoca el acceso a tu cámara, micrófono, contactos y ubicación en la configuración de tu teléfono.
  3. Eliminar cuentas y borrar datos: Simplemente eliminar la aplicación no es suficiente. Elimine manualmente su cuenta de usuario y solicite la eliminación de datos de los servidores de la empresa. Algunas empresas, como Satisfyer Connect, indican explícitamente cuánto tiempo conservan los datos y ofrecen opciones para eliminar registros. Otros, como Lelo, requieren una llamada telefónica directa para garantizar la eliminación completa de los datos.

La creciente prevalencia de juguetes sexuales conectados significa que la privacidad ya no es opcional; es una necesidad. Los consumidores deben ser proactivos a la hora de comprender cómo se recopilan, almacenan y potencialmente comparten sus datos. No hacerlo podría exponer información profundamente personal a audiencias no deseadas.