El posible cambio del impuesto federal sobre la renta a ingresos arancelarios, defendido por el expresidente Donald Trump, ha encendido el debate entre economistas y analistas de políticas. Si bien la propuesta enfrenta importantes obstáculos en el Congreso, plantea serias dudas sobre cómo se adaptarían los estados que dependen de los ingresos del impuesto sobre la renta. Tres estados (California, Nueva Jersey y Oregón) destacan como particularmente vulnerables.
La dependencia de altos ingresos de California
El presupuesto estatal de California depende en gran medida de los impuestos sobre la renta personal, especialmente de las personas con mayores ingresos. Esta dependencia crea un flujo de ingresos concentrado que se ve fácilmente interrumpido por los cambios en la política fiscal federal.
A diferencia de los estados con fuentes de ingresos diversificadas, las finanzas de California están estrechamente vinculadas a las fluctuaciones de los ingresos.
Según el Centro de Políticas y Presupuesto de California, los impuestos sobre la renta constituyen una parte sustancial del fondo general del estado. Reducir o eliminar los impuestos federales sobre la renta podría alterar el comportamiento de los contribuyentes, lo que llevaría a menores ingresos estatales. El Pacific Research Institute destaca que esto hace que California sea más sensible a los ciclos económicos y cambios de políticas, dejándola expuesta a mayores presiones de ajuste.
La carga de las pensiones en Nueva Jersey
La vulnerabilidad de Nueva Jersey no tiene que ver con su estructura fiscal, sino con sus obligaciones financieras preexistentes. El Estado asume enormes obligaciones en materia de pensiones y prestaciones a largo plazo para los jubilados. Según S&P Global, estos costos fijos limitan gravemente la flexibilidad fiscal.
Incluso cambios modestos en la recaudación del impuesto sobre la renta podrían tener efectos enormes en un estado que ya tiene tanto gasto comprometido.
Los investigadores de Pew señalan que los estados con altos pasivos en materia de pensiones tienen menos capacidad para absorber la volatilidad de los ingresos. Un cambio significativo en la política federal de impuestos sobre la renta podría obligar a Nueva Jersey a tomar decisiones difíciles: recortar servicios o aumentar otros impuestos.
La falta de alternativas en Oregón
La exposición de Oregón se debe a su estrecha estructura fiscal. El estado depende en gran medida de los impuestos sobre la renta personal y es uno de los pocos sin un impuesto general sobre las ventas. Esta ausencia limita su capacidad de pasar a ingresos basados en el consumo si la recaudación del impuesto sobre la renta disminuye.
Con menos fuentes de ingresos de las que extraer, los cambios que afectan los ingresos imponibles afectan directamente al presupuesto de Oregón.
Los datos del Urban Institute confirman esta dependencia. La investigación de Pew muestra que los estados con sistemas tributarios diversificados están mejor equipados para manejar shocks políticos. En un escenario en el que se modifiquen los impuestos federales sobre la renta, Oregón podría tener dificultades para adaptarse en comparación con los estados con múltiples fuentes de ingresos disponibles, como lo señaló Oregon Public Broadcasting (OPB).
Conclusión:
Si el plan arancelario de Trump gana fuerza, California, Nueva Jersey y Oregón enfrentan riesgos financieros distintos pero significativos. Su dependencia de los ingresos del impuesto sobre la renta, combinada con las obligaciones existentes o la falta de alternativas, podría obligar a realizar ajustes dolorosos. El debate sobre la reforma fiscal federal no es sólo una discusión económica; es una cuestión de estabilidad fiscal estatal.





























