Teorías de conspiración electoral resurgen después de la captura de Venezuela

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Tras la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro, los teóricos de la conspiración electoral y destacados influyentes del MAGA han aprovechado el evento para revivir afirmaciones desacreditadas de que las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 fueron robadas. A pesar de no tener base fáctica, estas cifras insisten en que la captura está directamente relacionada con la supuesta participación de Venezuela en la manipulación de la votación a favor de Joe Biden.

El resurgimiento de la desinformación:

La narrativa ganó fuerza casi inmediatamente después de la captura de Maduro el 3 de enero. El expresidente Donald Trump amplificó las teorías en su plataforma Truth Social, compartiendo publicaciones sobre Dominion Voting Systems y Smartmatic, empresas que anteriormente estuvieron en el centro de acusaciones infundadas de fraude electoral. Estas afirmaciones, refutadas repetidamente en los tribunales (en particular, el acuerdo de 800 millones de dólares de Fox News con Dominion), ahora resurgen con renovado vigor.

Cifras clave que alimentan la conspiración:

El influencer de QAnon, Chad Vivas, fotografiado con Trump en el pasado, compartió una publicación de Trump sobre Dominion, vinculándola falsamente con el fraude electoral venezolano. Sean Davis, director ejecutivo de la revista conservadora The Federalist, especuló que Maduro podría ofrecer pruebas de las elecciones robadas si fuera acusado. Jordan Sather, otro destacado promotor de QAnon, sugirió que el Estado Profundo utilizó a Venezuela para lavar tecnología de manipulación electoral.

Falta de Confirmación Oficial:

La Casa Blanca se ha negado a comentar si el presunto fraude electoral influyó en la decisión de capturar a Maduro. Este silencio alimenta aún más las especulaciones entre los teóricos de la conspiración, que afirman que la operación fue motivada por la venganza por las elecciones de 2020.

Raíces históricas de la conspiración:

Las teorías se remontan a las secuelas de las elecciones de 2020, cuando Trump y su equipo legal impulsaron acusaciones de fraude sin fundamento. Sidney Powell, uno de los abogados de Trump, fue uno de los primeros en acusar a Smartmatic de ayudar a manipular las elecciones en Venezuela y supuestamente replicar el plan en Estados Unidos.

Retórica en aumento:

La retórica que rodea a estas teorías se ha vuelto cada vez más extrema. Emerald Robinson, presentadora de la plataforma de streaming de Mike Lindell, afirmó que ella y otras personas han sido blanco de ataques por promover estas afirmaciones, e incluso han sugerido violencia contra quienes no las creen.

Movilización para 2026:

Los grupos que niegan las elecciones ya se están movilizando para las elecciones intermedias de 2026, impulsando afirmaciones infundadas sobre el voto de los inmigrantes y aprovechando el acceso a la administración Trump para difundir sus teorías. Esto demuestra un esfuerzo persistente por socavar los procesos democráticos basándose en acusaciones infundadas.

El resurgimiento de estas conspiraciones subraya la influencia duradera del negacionismo electoral y la voluntad de ciertas figuras de explotar los acontecimientos geopolíticos para reforzar narrativas falsas. La falta de evidencia creíble no ha disuadido a sus defensores, lo que sugiere una estrategia a largo plazo para deslegitimar los resultados electorales.