Empleados de Thomson Reuters protestan contra el contrato de ICE por el uso de herramientas de vigilancia

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Thomson Reuters, una empresa multinacional de medios y tecnología valorada en 50.000 millones de dólares, se enfrenta a una reacción interna por un contrato de 22,8 millones de dólares para proporcionar software de investigación al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La disputa se centra en la capacidad de la herramienta para recopilar datos públicos y privados, incluido el seguimiento de matrículas, lo que genera preocupaciones entre los empleados de las operaciones de la empresa en Minnesota.

El impacto local alimenta la oposición de los empleados

La controversia es particularmente aguda en Minnesota, donde viven y trabajan miles de empleados de Thomson Reuters. La operación de ICE, denominada “Metro Surge”, provocó una mayor actividad policial en el área de Minneapolis en diciembre. Los empleados informan haber presenciado consecuencias directas, incluidas redadas en escuelas e intimidación de las comunidades de inmigrantes. Algunos empleados incluso tomaron medidas de seguridad personal, como portar silbatos para advertir a los vecinos de la presencia de ICE.

Carta del empleado exige la rescisión del contrato

Más de 200 empleados de Thomson Reuters firmaron una carta dirigida a la dirección instando a la empresa a no renovar el contrato de ICE cuando expire en mayo. Diez empleados hablaron con The New York Times de forma anónima, alegando temor a represalias. La carta cuestiona si las herramientas de investigación se alinean con los valores declarados, las normas legales y los principios constitucionales de la empresa.

“Hemos experimentado arrestos y detenciones de nuestros vecinos, amigos y familiares… Nos preguntamos si nuestros productos de investigación se están utilizando de acuerdo con nuestra misión y valores”.

Contexto más amplio: resistencia de la industria tecnológica a los contratos gubernamentales

Este incidente refleja una tendencia creciente de los trabajadores del sector tecnológico a desafiar las asociaciones de sus empleadores con las agencias policiales y de inteligencia. Las preocupaciones sobre la privacidad de los datos, las libertades civiles y el posible uso indebido de la tecnología de vigilancia se han vuelto cada vez más prominentes dentro de la industria. El caso de Thomson Reuters destaca cómo incluso contratos aparentemente pequeños pueden desencadenar un importante debate ético cuando impactan directamente a los empleados y las comunidades.

La empresa aún no ha respondido públicamente a las demandas de los empleados, lo que deja incierto el futuro del contrato de ICE.

En esencia, la disputa subraya la tensión entre las ganancias corporativas y los valores de los empleados, particularmente en un sector cada vez más consciente de las implicaciones éticas de sus productos.