Ian McKellen aparece en una obra en la que no está físicamente presente. El actor británico está en el corazón de “An Ark”, una de las primeras producciones teatrales que utiliza realidad mixta, una tecnología que superpone contenido digital al mundo real. La obra, que se estrena el 21 de enero en The Shed de Nueva York, utiliza gafas especializadas para crear la ilusión de que los actores hablan directamente con cada miembro de la audiencia.
La ilusión de la presencia
La experiencia comienza cuando los miembros de la audiencia usan anteojos que les permiten ver tanto el espacio físico del teatro como a los artistas proyectados digitalmente. Cuando las luces se apagan, McKellen y otros tres actores (Golda Rosheuvel, Arinzé Kene y Rosie Sheehy) parecen caminar entre los asientos, haciendo contacto visual directo con los espectadores. La primera línea de McKellen, “No entres en pánico”, está diseñada para desorientar y sumergir a la audiencia en esta nueva realidad.
Esto no es un simple holograma o una proyección de video. La realidad mixta permite una sensación de presencia más profunda porque los actores digitales reaccionan al espacio físico y, en teoría, también a la audiencia. La obra tiene como objetivo evocar recuerdos y conexiones emocionales, sugiriendo experiencias humanas compartidas a través de esta interacción íntima, pero mediada tecnológicamente.
Más allá del entretenimiento: el creciente papel de la realidad mixta
El productor del programa, Todd Eckert de Tin Drum, una empresa pionera en el trabajo de realidad mixta, enfatiza que se trata de un gran avance en la participación de la audiencia. “Nunca antes había sido posible sentir esa conexión entre uno como miembro de la audiencia y los actores a gran escala”, dice.
La tecnología detrás de “An Ark” no es nueva, pero su aplicación a esta escala sí lo es. La realidad mixta ya forma parte de la vida diaria: desde aplicaciones de muebles que muestran cómo quedaría un sofá en la sala de estar hasta alertas de tráfico en tiempo real superpuestas en las pantallas de navegación. Esta obra traspasa los límites de cómo experimentamos el entretenimiento al usarlo para desdibujar la línea entre los mundos físico y digital.
Lo que esto significa para el futuro
“An Ark” es un caso de prueba de cómo la realidad mixta puede transformar la actuación en vivo. Si tiene éxito, podría abrir puertas a experiencias más inmersivas e interactivas en teatro, música y otras formas de entretenimiento. La pregunta ahora es si el público aceptará este nuevo nivel de presencia y conexión, o si la ilusión se romperá, recordándoles que todavía están viendo un programa, incluso si se siente profundamente personal.
El éxito de la obra podría acelerar la adopción de la realidad mixta en las artes y la cultura, remodelando la forma en que se cuentan las historias y cómo el público interactúa con ellas.






























