La próxima frontera del patinaje artístico: del Quad Axel al salto quíntuple

20

Durante décadas, los límites del patinaje artístico parecieron fijos. En 2021, el veterano entrenador Alexei Mishin declaró con confianza que un quad axel (cuatro rotaciones y media en el aire) seguiría siendo imposible durante su vida. Dos años más tarde, Ilia Malinin, de 17 años, demostró que estaba equivocado al realizar el salto y remodelar los límites del deporte. Ahora, la pregunta no es si los patinadores avanzarán más, sino hasta dónde pueden llegar. El siguiente paso lógico: el salto quíntuple.

La evolución de los saltos

La búsqueda de más rotaciones comenzó a fines de la década de 1990 con el primer bucle cuádruple ratificado por Kurt Browning, dando inicio a la “era cuádruple”. Durante las décadas siguientes, los patinadores agregaron más variaciones de quad, pero el eje siguió siendo difícil de alcanzar. El éxito de Malinin no fue sólo un avance técnico; desafió las expectativas y lo estableció como un talento generacional. Ya ha ganado dos títulos mundiales y es el gran favorito para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026.

El concepto del salto es engañosamente simple: cinco rotaciones completas en el aire. Sin embargo, la física involucrada es brutal. La Associated Press argumentó recientemente que un salto quíntuple es “realmente imposible”, citando limitaciones en velocidad y amplitud. Sin embargo, esta afirmación pasa por alto el enfoque único de Malinin.

La ventaja de Malinin: velocidad, no solo altura

La técnica tradicional del patinaje artístico priorizaba la altura y un arco elegante. Los patinadores modernos, sin embargo, se centran en maximizar la velocidad de rotación. Los patinadores masculinos de élite saltan aproximadamente 20 pulgadas de alto; la diferencia clave es qué tan rápido giran. Ilia Malinin no alcanza la velocidad de rotación máxima como otros patinadores; en cambio, se coloca en posición más rápido, lo que le permite mantener la velocidad angular por más tiempo. Como dice Lindsay Slater Hannigan, directora de ciencias del deporte de patinaje artístico de EE. UU.: “Su cuádruple eje se parece al triple eje de todos los demás”.

Esta eficiencia es la razón por la que Malinin puede realizar un eje cuádruple con las mismas velocidades de rotación que otros usan para triples. También sugiere que un salto quíntuple no es tan descabellado como algunos creen. No necesita llevar sus límites al límite; simplemente necesita perfeccionar su técnica.

El papel del juicio y la técnica

Las reglas de la Unión Internacional de Patinaje (ISU) complican aún más las cosas. Un quinto “verdadero” requiere cinco rotaciones completas, pero los patinadores a menudo realizan una rotación previa en el hielo antes del despegue, y los jueces a veces pasan por alto ligeras rotaciones insuficientes en el aterrizaje. Esta ambigüedad significa que un patinador técnicamente podría realizar un salto de rotación de cuatro y cuarto y aun así recibir el crédito de un quinto.

La técnica de Malinin ya se acerca lo suficiente como para cumplir con esos estándares. Como señala el físico y juez George Rossano, la definición de quinta de la ISU se trata más de cumplir estándares mínimos que de lograr la perfección absoluta.

Más allá de la técnica: entrenamiento y recuperación

El cambio hacia saltos más difíciles no se trata sólo de talento; se trata de entrenamiento. Los atletas modernos se benefician de protocolos avanzados de recuperación y acondicionamiento fuera del hielo que previenen lesiones y prolongan sus carreras. Timothy Goebel, pionero de los saltos en cuádruple a principios de la década de 2000, recuerda una generación en la que los patinadores superaban sus límites pero a menudo sufrían agotamiento. Los atletas de hoy son más duraderos, lo que les permite mantener entrenamientos de alta intensidad durante períodos más prolongados.

El futuro del deporte

El salto quíntuple no se trata sólo de batir récords; se trata de redefinir lo que es posible. El éxito de Malinin inspirará a otros patinadores a intentar el salto, asegurando que sea replicable. Rio Nakata, el actual campeón mundial juvenil, ya ha estudiado de cerca la técnica de Malinin, lo que indica que la próxima generación está ansiosa por traspasar los límites.

La evolución del deporte depende no sólo de la habilidad individual sino también de cambios sistémicos. Hasta hace poco, la ISU infravaloraba el cuádruple eje en la puntuación, a pesar de su dificultad. Para que el salto quíntuple se convierta en un objetivo realista, el sistema de puntuación debe reflejar con precisión su desafío.

En última instancia, los logros de Malinin representan la culminación de décadas de desarrollo. El deporte ha evolucionado desde arcos elegantes hasta rotaciones eficientes, desde entrenamiento experimental hasta recuperación optimizada. El salto quíntuple no es sólo una hazaña física; es el siguiente paso lógico en una búsqueda incesante de lo imposible.