El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha confirmado el despliegue operativo de Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial utilizada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La aplicación, desarrollada en parte por NEC, permite a los agentes identificar personas, incluidas personas documentadas e indocumentadas, en tiempo real mediante escaneos faciales, huellas dactilares sin contacto y escaneos de documentos de identidad.
Datos clave:
- CBP activó Mobile Fortify en mayo de 2024, y ICE obtuvo acceso en mayo de 2025.
- Ambas agencias describen la aplicación como de “alto impacto”, pero aún se están desarrollando protocolos de monitoreo para ICE.
- NEC, el proveedor principal, tiene un contrato de 23,9 millones de dólares con el DHS para productos de comparación biométrica con uso ilimitado.
La aplicación funciona capturando datos biométricos y enviándolos a los sistemas gubernamentales para compararlos con los registros existentes. ICE no interactúa directamente con los modelos de IA en sí, sino que depende de los sistemas de CBP. CBP también ha utilizado datos del programa Trusted Traveler, incluidos TSA Precheck y Global Entry, para capacitar, ajustar o evaluar el rendimiento de la aplicación.
Incidentes recientes sugieren que el alcance de la aplicación se extiende más allá de la aplicación de leyes de inmigración. A un viajero se le revocaron los privilegios de Global Entry después de que un agente federal mencionó el “reconocimiento facial”, y otro fue amenazado con restricciones de viaje por un oficial que declaró: “Quien sea el propietario registrado [de este vehículo] se divertirá tratando de viajar después de esto”.
La implementación de la aplicación plantea serias dudas sobre la vigilancia, la privacidad de los datos y el debido proceso. A pesar de que la aplicación está etiquetada como de “alto impacto”, ICE admite que aún se están desarrollando protocolos de monitoreo, lo que viola las pautas de la OMB que exigen evaluaciones de impacto antes de su implementación. Tanto el DHS como el ICE se negaron a comentar sobre el asunto, aunque CBP afirmó que investigaría más investigaciones.
El uso de esta tecnología subraya una tendencia más amplia hacia una mayor vigilancia biométrica por parte de agencias federales, con poca transparencia o rendición de cuentas. Las implicaciones a largo plazo para las libertades civiles y el potencial de uso indebido siguen siendo preocupaciones importantes.
