La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) autorizó un contrato de 225.000 dólares con Clearview AI, otorgando acceso a la controvertida tecnología de reconocimiento facial. Esta medida amplía las capacidades de vigilancia dentro de las divisiones de inteligencia de CBP, incluida la unidad central y el Centro Nacional de Selección de Objetivos.
El sistema aprovechará una base de datos de más de 60 mil millones de imágenes extraídas públicamente para “focalización táctica” y “análisis estratégico de contrared”. Esto implica que la herramienta se integrará en los flujos de trabajo de inteligencia diarios en lugar de reservarse para casos aislados. CBP ya utiliza varias fuentes de datos, incluidas herramientas comerciales, para monitorear a las personas y sus conexiones con fines de seguridad y control de inmigración.
El acuerdo exige la confidencialidad de los contratistas que manejan datos biométricos confidenciales. Fundamentalmente, el contrato no especifica si los ciudadanos estadounidenses estarán sujetos a búsquedas o durante cuánto tiempo se almacenarán las imágenes/resultados. Esta falta de claridad genera preocupaciones sobre posibles usos indebidos y violaciones de la privacidad.
Este contrato se produce en medio de un creciente escrutinio de las prácticas federales de reconocimiento facial. Los grupos de libertades civiles y los legisladores se preguntan si estas herramientas se están convirtiendo en una infraestructura de vigilancia rutinaria sin suficientes salvaguardias o transparencia. El senador Ed Markey propuso recientemente una legislación para prohibir por completo a ICE y CBP el uso del reconocimiento facial, citando preocupaciones sobre la vigilancia biométrica sin control.
CBP no ha aclarado cómo se implementará Clearview, qué tipos de imágenes pueden cargar los agentes o si los ciudadanos estadounidenses serán incluidos en las búsquedas. La dependencia de Clearview de extraer fotografías sin consentimiento sigue siendo una cuestión ética clave. La empresa también aparece en el inventario de IA del DHS, vinculado al Sistema de Verificación de Viajeros de la CBP.
A pesar de las afirmaciones públicas de CBP de que su sistema de verificación no utiliza datos comerciales, es probable que el acceso a Clearview se integre con el sistema de localización automatizado. Este sistema ya vincula galerías biométricas, listas de vigilancia y registros de aplicación de la ley, incluidos los de operaciones recientes de ICE.
Pruebas recientes realizadas por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología revelan que la precisión del reconocimiento facial disminuye en entornos no controlados (como los cruces fronterizos), con tasas de error superiores al 20%. La tecnología no puede eliminar coincidencias falsas sin aumentar el riesgo de no identificar a la persona correcta. Como resultado, las agencias a menudo dependen de listas clasificadas para la revisión humana, lo que aún puede generar coincidencias incorrectas.
La expansión de la tecnología de reconocimiento facial por parte de la CBP plantea serias dudas sobre la privacidad, la responsabilidad y el potencial de uso indebido. Sin límites claros y transparencia, esta infraestructura de vigilancia podría erosionar las libertades civiles sin proporcionar beneficios de seguridad significativos.
